Me odio y quiero morir, la promesa que nos cambió a todos

Por: Alfredo Villarreal

En 1991 tenía 13 años y en esa época estaba descubriendo la música. Guns N’ Roses  y Metallica eran las bandas que me traían loco y fueron  la puerta a muchas otras que se convertirían, hasta hoy día, en el estandarte de muchas batallas.

Fue ese año el que la música y mi mundo se revolucionaron, todas las semanas salían discos impresionantes, sonidos nuevos y fue en septiembre cuando las cosas se salieron de control.

En el radio ponían a un grupo nuevo, Nirvana, que con su olor a adolescente hizo explotar las neuronas de miles de jóvenes, que como yo, querían algo que hiciera despertarnos. El sonido era agresivo, la voz parecía salir de las entrañas y no de la garganta del vocalista, la batería era magistral; un sonido perfecto.

In Bloom, Come As You Are,  Polly, Terriorial Pissing, Drain You,  Lithium, nos demostraron que si no había futuro para nosotros, por lo menos, podíamos tener esperanza en la música. Esperanza en que Kurt Cobain nos iba a guiar por el buen camino.

Así fue como enfrentamos la rebeldía de la edad,  con esos acordes que iniciaron todo un movimiento que nos marcó de por vida. Cientos de bandas salieron en esa época colmando todo con el estilo Grunge y Alrernativo,  todas ellas tratando de sonar a lo que Nirvana hacía, muchas otras sólo copiaron el look y con canciones más fresas, para poder sonar en el radio, el chiste es que todos querían una rebanada del pastel.

Mientras todo esto pasaba, Kurt Cobain cada día se hacía más huraño,  cuando daba una entrevista decía que odiaba en lo que se había convertido,  en lo que degeneró el movimiento, sin embargo, su genialidad seguía ahí.

En el 92 sacaron Incesticide un disco de lasdos B que nos dieron una probada de lo que hacían antes de la fama (no tengo idea por qué, pero este disco me lo regaló mi abuela). En 1993 Nirvana nos regaló un nuevo y espectacular  disco de estudio In Utero, que originalmente querían que se llamara I Hate Myself and Want To Die, una advertencia que poco tiempo después se convertía en realidad.

Fue el 5 de abril de 1994 cuando el sueño terminó para todos, la noticia corrió como pólvora, Kurt Cobain se había suicidado. Así fue como terminó la vida del último rockstar, el originario de Aberdeen que cambió a la industria discográfica, a la escena mundial y sobre todo, que cambió mi vida.

Sin embargo, todavía Nirvana tenía guardado un as bajo la manga, El MTV Unpugged In New York, su mejor disco y posiblemente uno de los mejores que podrás escuchar en tu vida.  Un álbum que es una carta de despedida, un homenaje a sus héroes,  en el que se puede escuchar a un Kurt Cobain sumido en la depresión, en las drogas, en el que hace de cada canción un lamento, un grito de ayuda que ni él quería responder…

“Punk is musical freedom. It’s saying, doing and playing what you want. In Webster’s terms, ‘nirvana’ means freedom from pain, suffering and the external world”. KC.

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