La pelea de Nikki Sixx con un fan de Megadeth

Por: El fan que casi le rompe la nariz a Nikki

La Maximum Rock Tour pintaba como un gran cartel, la mezcla de Motley Crue y Megadeth hicieron que comprara sin pensar mi boleto. Motley no se encontraba en su mejor momento, Tommy no era el baterista y en ese momento lo suplía la baterista de Hole, la banda de Courtney Love.

Megadeth fue el encargado de abrir el show. Mustaine y compañía tuvieron suficiente con trece canciones para demostrar que musicalmente, son mejores que Crue. Un setlist lleno de trancazos entre ellos Symphony of Destruction y A Toute Le Monde, y relativamente corto dejó a todos queriendo más, en especial a los seguidores de hueso colorado como el chavito que estaba junto a mi en primera fila con su playera de Megadeth.

Finalmente llegó el turno de los californianos, su set empezó con Kickstart My Heart y durante todo el show mucha banda gritaba Megadeth, obviamente a Nikki no le gustaba. Mi vecino en primera fila en muchas ocasiones le mostraba el logo de su playera al bajista a gritos de Megadeth. Sixx empezaba a responder con insultos, escupitajos y tratando de golpear con su bajo. Al calor de las chelas y viendo la respuesta de Sixx mis cuates y yo nos unimos al coro de Megadeth entre rolas.  Para Knock Em Dead de plano ya no aguantó más Nikki Sixx y se bajó a “intimidarnos”:

El cuarteto siguió de malas con Home Sweet Home y obviamente los gritos de Megadeth continuaron. En esta ocasión Vince acompañó al bajista para insultarnos, volvieron a intentar intimidarnos con sus instrumentos pero en esta ocasión respondí con un derechazo que quedó a unos milímetros de la nariz de Sixx. En ese momento el grupo se va del escenario y todo parecía que era el fin del show. Todo el Palacio les gritaba en coro “Culeeeros, Culeeros” y muchos más “Megadeth, Megadeth”.

Mientras tanto en camerinos lograron convencer a los autores de “Girls, Girls, Girls” de regresar al escenario y terminar su show. Para calmar la situación, mandaron a sus bailarinas a distraer al enemigo. Cuando se escucharon los primeros acordes de Wild Side, todo el Domo se unió en un frenético abucheo. Seguramente a Megadeth le hubiera ido mucho mejor. Obviamente regresaron a tocar mal y de malas, no sabemos si fue por profesionalismo o simplemente por miedo a incitar a un disturbio.

El show continuó como previsto originalmente, pero ahora gran parte del grupo le lanzaba objetos a la banda, en especial al bajista. Motley no se logró recuperar del percance y el resto del show pasó sin pena ni gloria.  La leyenda cuenta que Sixx decía que nunca volvería a México. Seis años más tarde romperían esa promesa. La moraleja de la historia es: ” No traigas de abridor a una banda con más huevos que la tuya”.

 

 

 

 

 

 

Un comentario

  1. Yo fui a ese concierto y faltó comentar que Vince Neil se les dejó ir con una patada voladora de ninja desde el escenario y que sí intercambiaron golpes (o mejor dicho, los golpeó Nikki “escupitajos” Sixx) y por otro lado, aunque sé que son percepciones, la banda se molestó más con los que provocaron la ida del grupo, algunos coreaban a Megadeth pero también hubo otros que mentaban madres porque el show estaba en su mejor momento cuando se dio la riña, lo recuerdo bien porque era muy joven cuando me llevaron y quedé muy impresionado, fue como ver rock y lucha libre en un mismo show.

    Además, a la entrada hubo muchos que decían ser fans de Megadeth e ir solamente por ellos pero adentro los veías cantar todas las rolas de los Crues. Al final ambas bandas son buenas pero pertenecen a un estilo y generación diferente. A Kiss le pasó algo similar cuando invitó a Rammstein a ser su abridor, se los comió musicalmente la frescura y rudeza de los alemanes, además de la pirotecnia, a pesar de que los caras pintadas trajeron un montaje 3D impresionante. El resultado fue que en el siguiente concierto de Rammstein fuimos muchos chamacos de nuevo pero en vez de ir pintados con figuras de Kiss nos llevaron con la boca negra y los pelos parados nuestros jefes.

    En el caso de Mötley, fue un momento muy forzado en su carrera para venir por sus excesos y broncas junto a una banda que estaba musicalmente mejor armada aunque sin la chispa de los californianos, por lo cual ambas se necesitaban en ese momento para llenar el recinto. Era previsible la clásica prepotencia entre fans porque en aquel entonces había menos tolerancia, incluso entre variantes del mismo género. Lo que es innegable es que ambas ocupan un lugar importante en la historia del rock.

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