Rod Stewart y el Fin de la Censura al Rock en México

Por: Edgar Yépez

Fue para el 9 de abril de 1989 que se anunció la presentación de Rod Stewart en el estadio “La Corregidora” de Querétaro.

Este evento histórico acabaría con la sequía musical multitudinaria impuesta por Luis Echeverría después del arquetípico “Festival de Avándaro”, realizado en septiembre de 1971, en el cual se notó el resentimiento hacia las matanzas de Tlatelolco en 1968 y “La Masacre del Jueves de Corpus” o “El Halconazo”, perpetrada unos meses antes del Festival por el grupo paramilitar de cuyo nombre se acuña el mote.

No es que la juventud mexicana quisiera vivir en anarquía, simplemente se encontraba cansada de la censura de un gobierno impositivo que veía en la música una amenaza en contra del establishment. El cual, como fiel mascota de sus amos gringos, repudiaba cualquier cosa que oliera a “comunismo”, cuando lo que en verdad temía era permitir que se abriera una ventana de crítica ante sus errores y corruptelas.

En 1987 nos tocó vivir en carne propia el resabio de esas prácticas, mientras disfrutábamos de un concierto de “El Tri” en “El Ágora”. Cuando la tocada se encontraba en su apogeo, un grupo de judiciales se apostó a nuestras espaldas y nos indicaron que nos dirigiéramos hacia la salida. Momentos después caminábamos sobre Insurgentes, un tanto azorados y a la vez aliviados de que el incidente no hubiera pasado a mayores. No hubo Encore, únicamente el regreso a casa.

Aquellos eran tiempos analógicos, no existía Ticketmaster. El camino a Querétaro comenzó en Satélite, donde hubo que formarse en una inmensa fila para conseguir los ansiados boletos. El gobierno, ejercitando sus músculos, terminó acordonando a la muchedumbre, la cual sin percances se retiró contenta con los preciados papeles.

Rod Steward Boleto

Finalmente, llegó el gran día. Nos despertamos más temprano que cualquier día de escuela.  Partimos en un “vocho” de la capital y no nos detuvimos hasta ver la silueta del estadio “La Corregidora”. Fuera de los accesos, la banda, inexperta, se limitó a formarse en las consabidas filas desde antes del mediodía.

Unas horas después se nos permitió la entrada. Ya en las gradas, el sol nos cocinó durante toda la tarde, mientras que a la enorme güera en bikini sosteniendo un balón de fútbol que enmarcaba el escenario, parecía no importarle. La única diversión consistió en juguetear con unas pelotas inflables que circulaban por el graderío. Los que se encontraban a nivel de cancha parecían pocos, era la calma antes de la tormenta.

La primera gota de aquél torrente que se desataría fue encarnada por un espontáneo que sorteó la reja de protección y el pozo para ingresar a la cancha. Algunos elementos de seguridad lo corretearon sin éxito mientras todos lo vitoreábamos, se organizaron los “Olé”. Muchos, envalentonados por su éxito, se desbordaron desde todos los puntos de las tribunas hacia el empastado.

Rod Stewart Queretaro 1989

Poco antes de la penumbra, observamos con sorpresa como un aluvión de gente se escurrió desde el lado derecho del escenario. Se había dado “el portazo”. La cancha, medio llena, terminó repleta.

Cuando cayó la noche, apareció en el escenario el grupo “Neón”. Los técnicos de audio provocaron que su sonido fuera un desastre. Las pocas canciones que cantaron fueron acompasadas por estridentes rechiflas. Solamente cuando el tema “Juegos de Amor” fue interpretado, la gente coreó el conocido “papa reo papa uereo” y ahí se terminó el encanto. La banda se retiró con pena y sin gloria.

El aperitivo principal, divo finalmente, tardó un rato en aparecer. Las luces generales se apagaron, la plataforma se iluminó y la famosa melena rubia apareció. Entonces, el alarido durante tanto tiempo contenido se desbordó.

Un energético Rod Stewart pateó un par de balones de fútbol hacia la multitud y la fiesta comenzó con “Hot Legs”, seguida por “Infatuation” y “Tonight’s the Night”. De pronto, muchos advenedizos escalaron hasta repletar las dos torres de iluminación, la música se detuvo y apareció un individuo que solicitó a los mismos que se bajaran de las estructuras, mientras Rod Stewart pretendía zapearlo por la espalda. Lo más curioso fue que los de una de las torres se bajaron mientras que los de la segunda permanecieron ahí hasta el final del evento.

El inglés nos deleitó con lo mejor de su arsenal: “Young Turks”, “Lost in you”, “Dynamite”, “Forever Young”, “Baby Jane”; mientras las mezclaba con algunos covers como “The first Cut is the Deepest” de Cat Stevens o “Sweet Little Rock and Roller” de Chuck Berry. El Encore incluyó “Passion”, “Maggie May”, “Sailing” de Sutherland Brothers, “Tonight I´m yours (don’t hurt me)”, culminando con “Twistin’ the Night Away” de Sam Cooke.

A pesar de los problemas de organización, de la duplicación de boletos (impresos en Estados Unidos), del conato de guerra de proyectiles que nos tocó durante la espera fuera del estadio (el cual se detuvo de inmediato debido al clamor general), de “el portazo” que no pasó a mayores, de aquél que por emoción, pendejez o la combinación de ambas, se precipitó desde las gradas superiores primero a las de abajo y luego al hospital; ese día el público mexicano demostró que sabía comportarse en eventos de tal envergadura, que se encontraba listo para recibir a las bandas musicales más importantes del mundo.

Desde ese momento y hasta hoy en día, esas mismas bandas se siguen maravillando de la energía y la lealtad que en México se les dispensa. Se han roto récords mundiales, se han vivido momentos históricos de los cuales muchos hemos sido testigos. Anécdotas de las cuales seguiremos comentando en futuras entregas.

Les dejamos un video con imagenes de esa visita a Queretaro y Guadalajara:

 

2 comentarios

  1. Excelentes recuerdos de aquel Abril expectativa altísima al regresar a tierra azteca el mismísimo Rod , recuerdo ir caminando por las calles de Querétaro y sentirme tan familiarizado con la gente, ese día media Lomas Estrella estaba ahí, sin organizarlo, pero todos llamados a presenciar al melenudo Rod, y por supuesto la banda organizando el portazo y con la fortuna de solo acabar con la cara como COLA de mandril por la lluvia de lacrimógeno………. al final solo risas y grandes recuerdos de aquel Abril …,….,. Te saludos con un abrazo grande mi amigo EDGAR……

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