Molotov Concert Party – 20 años de Dónde jugarán las niñas

Por Emiliano Zubieta Medina

M to the O to the L to the O to the T to the O to the V

Viernes 01 de septiembre. Ciudad de México. #EstallaMolotov

Molotov celebró el 20 aniversario de  ¿Dónde jugarán las niñas? (DJLNiñas) con un soldout en el Palacio de los Deportes. El lugar estuvo a reventar, repleto de gente que hace 20 años rondabamos los 20’s (o menores) y que vimos a nacer a esta banda con un disco que conmocionó la escena musical, la cual a finales de los 90’s no tenía la apertura que ha ganado con el tiempo y que, de igual forma a lo que sucede hoy día, a nivel nacional se encontraba dominada por la música pop y la música regional.

En medio de un lecho de rosas, en ese tiempo apareció una banda que, a la primera de cambio, le cantó a México en la primera canción del disco: “…Que no te haga bobo Jacobo…“, para en la siguiente decirnos “I’ll rip your head off and I’ma defecate down your neck. You better alejate because I don’t give a heck. You can’t understand how I catch my lingo. You better step back because here comes the crazy gringo…”, seguir con un “…I’ll kick your ass yo mismo por supporting el racismo. I’ll blow your head hasta la vista por ser un vato racista…” para finalmente, por si la sorpresa no hubiera sido suficiente, rematar con un “Chingo yo, chingas tu. Chinga tu madre“. Y sólo ibas en la cuarta canción. Luego, después de escuchar el disco completo, te darías cuenta que eso apenas empezaba.

Era invariable que la primera vez que alguien escuchaba a Molotov se quedaba en shock. Es importante recordar que eran los finales de los 90’s y no finales de la década actual. El mundo ha dado un giro acrobático en estos 20 años. Si tuviera que apostar por los primeros pensamientos más concurridos en la mente de los escuchas en esos momentos, estarían las siguientes opciones:

  • ¿Qué es esto?
  • ¿Neta dijo eso?!
  • ¿Qué onda con estos güeyes?!
  • ¡Están poca madre!

Es decir, tan mezclada su propuesta musical como mezclada la opinión que generaban. Yo fui de los que pensaron: “¡Qué fuerza tiene esta banda! ¡Qué bien suenan! (es una de las 4 bandas de rock mexicano que más me gustan, aunque con ellos me pasa lo mismo que con Marilyn Manson: soy súper fan del sonido de sus rolas y de las letras hay veces que no tanto).

Ayer, con la gente que fui al concierto platicábamos sobre lo que creíamos que hizo que Molotov estallara desde el inicio de la banda. Coincidíamos en varios temas:

  1. Evidentemente las letras, aunque en honor a la verdad, para cuando salió el DJLNiñas, El Tri ya tenía camino recorrido en este tipo de propuesta literaria en términos de canciones;
  2. La mezcla de rap con rock;
  3. El utilizar dos bajos en lugar de dos guitarras, lo que le da un punch considerable;
  4. La mezcla de inglés y español, donde la parte en inglés es cantada por un americano;
  5. El timing en el que aparecieron: justo después del boom de la generación de Culebra Records (la disquera que se caracterizó por lanzar discos de bandas rockeras como Santa Sabina, La Cuca, La Lupita), obviamente después de la generación Caifanes/Maldita/Fobia/Café (no se diga El Tri) pero antes de la generación Jumbo, Pastilla, Zoé.

En un inicio, la gente que seguía a Molotov era gente meramente rockera (rebelde, dirían algunos). Con el tiempo, hasta las tías en las comidas familiares te podían decir: “A ver m’ijito, ponte esa de “Chinga tu madre” (con un tono de voz que sonaba a travesura, lo cual le daba un inesperado toque de ternura).  Molotov llegó a decir lo que todo mundo sabe pero no dice (porque el Manual de Carreño lo prohíbe). Es más, así empieza el disco:

Ya todos sabemos. ¿Por qué nos hacemos?

De alguna forma u otra, todo mundo, sin importar forma de ser ni estrato social, tiene un momento, pensamiento, emoción o alter ego que encuentra en Molotov una válvula de escape para desahogarla.

 

DJLNiñas es un disco parteaguas. Sin duda alguna. Por eso es importante mencionar el contexto de lo que sucedió ayer. Esa vibra se sentía en el ambiente. Era un concierto donde se pronosticaba lluvia de chela, brincos, gritos, madrizas, slam, gente zumbada por la ingesta previa de substancias tóxicas (en cualquier de los estados de la matería: sólido, líquido o gaseoso), catarsis masiva. Básicamente: Un estallido. Molotov tiene el nombre mejor colocado para una banda de rock pues en una sola palabra (3 sílabas: 4 consonantes y 1 vocal) te crean una imagen mental perfecta, pues sintetizan y te brindan una certidumbre inaudita de lo que pasa con su música, sus letras y lo que se vive en sus conciertos. Es decir, es lo más poético de la banda.

El Palacio se sintió eufórico en cuanto apagaron las luces y en la pantalla central apareció el nombre de la banda con un extracto de la portada del disco. Pasó un minuto para que ellos aparecieran en el escenario y la banda molocha, directa como es, decidió empezar por el principio: a lo que vamos. Sonó el primer compás con el bajo slappeado de Que no te haga bobo Jacobó y en el segundo compás, al primer grito de la canción, la bomba estalló.

Rola tras rola, la gente se prendia más y más. El piso de El Palacio temblaba pues nosotros, los espectadores, incentivados expresamente por las rolas, nos dejamos seducir y nos mostramos ¡más que dispuestos para brincar y echar desmadre! Así transcurrió el DJLNiñas, el cual tocaron completito y en orden.

 

Hubo un intermedio (o medio tiempo como se diría en el futbol, deporte que Molotov sigue entusiastamente). Después, antes de empezar el segundo tiempo, hubo una competencia de manitas calientes. Después empezaron con varios éxitos y canciones más recientes.  Fueron 32 canciones en total (da clic aquí para ver el setlist). En el segundo tiempo, la vibra cambió. Además, en un hecho que yo no había visto antes en un concierto, dejaron de pasar “cheleros” pues, según lo que me comentó uno de ellos: “la gente empezó a inflar pesado y se acabaron las chelas luego luego” Yo hasta había hecho la broma de: “no vaya a ser como en el soccer que dejan de vender chela al principio del segundo tiempo” y pues por andar de hablador se cumplió: dejaron de vender pero no por voluntad, sino porque la demanda superó claramente la oferta y la cerveza se volvió un bien escaso (sólo había en algunos puntos de venta fijos).

Quizá fue muy largo el medio tiempo. Quizá la euforía en el segundo tiempo osciló mucho entre éxitos y rolas no tan conocidas. Quizá fueron muchas rolas. Quizá fue demasiada la adrenalina segregada durante el primer tiempo e indudablemente vendría un bajón. No lo sé. Siento que en el primer tiempo el planteamiento del partido fue súper ofensivo, el equipo metió una goliza y en el segundo tiempo se sintió un planteamiento más defensivo, digamos. La vibra cambió, y el público ya no estaba igual.

Ahora: la vara quedó muy alta pues lo que se vivió durante todo el DJLNiñas fue espectacular. Después, ciertamente hubieron muchos éxitos que recordaban la euforía y adrenalina vivida en la primera parte y el cierre fue sublime. Honor a quien honor merece, fue un conciertazo: por las rolas, por la banda, por el público, por la catarsis que Molotov permite a la gente y por la nostalgia que a muchos nos genera. Por otro lado, la calidad del video que proyectaban en la pantalla (nivel cine, HD) hace pensar podría haber un DVD: ojalá.

En este concierto, definitivamente se dejó sentir el “…power of the Molotov clica…” al grado que escuché en Gimme the power la versión más potente del “…Viva México Cabrones!!!…” que he escuchado en mi vida. A final de cuentas:

  • Lo bueno: El concierto como tal.
  • Lo malo: Sólo hay un ¿Dónde jugarán las niñas? (Aunque hay más aniversarios 😉)
  • Lo feo: Los problemas que hubo con el audio. Ciertamente, por algo se le conoce como el Palacio de los Rebotes, pero hubo algo más que los problemas propios del venue.

 

En fin: Molotov es Molotov, y la actitud que los caracteriza la describen muy bien ellos mismos:

“Si tu no aguantas vara en la carrilla que se carga. Te cagas en la leche y somos peor que leche amarga. Y juntos celebramos si te enchilas o te ardes. No es que no nos importe sino que nos vale madres. El póngase flojito mientras yo lo pendejeo. Usted no diga frio no diga papá soy feo. Tiramos puro carro a ver a quien le queda el saco. Y si fumamos el tapete es porque se acabo el tabaco, guey…”

Ni más, ni menos. #EstallóMolotov

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