La Campaña “Rock en Tu Idioma” y La Discoteca Trastorno

Por: Edgar YPZ

En el Fraccionamiento Hacienda Ojo de Agua, ubicado en el kilómetro 30 de la autopista México- Pachuca, no había acontecido nada relevante hasta que a mediados de los años 80, un grupo de empresarios locales decidieron transformar una antigua bodega de granos en una discoteca que durante poco más de una década atraería a las bandas de Rock Mexicano más importantes de aquella época: Trastorno.

Trastorno

Coincidiendo con el lanzamiento de la campaña “Rock en Tu Idioma”, impulsada por la discográfica BGM Ariola, la inauguración del antro se llevó a cabo con un concierto de “Kenny y Los Eléctricos”. La gente, ávida de nuevas experiencias, llegó desde la ahora CDMX y la aún más lejana Pachuca. El lleno a reventar indicaba buenos augurios.

Le siguió Cecilia Toussaint, la cual, haciendo honor a “Arpía”, se negó a besar en el cachete a un ocurrente subido al escenario, aclarando a micrófono abierto: “Yo no beso a cualquiera”.

Y así, entre tocadas, la discoteca fungía como centro para eventos como tardeadas y noches de baile. Entre los asiduos, recordamos al célebre “Benji” Rodríguez, exitoso promotor de grupos musicales, quien en aquellos días desde el fondo de sus pulmones emitía una “sirena de alarma” que se escuchaba desde la calle.

Una banda local llamada “Lápida Para Un Cerebro”, de los hermanos Escarcega, (Oswaldo, Edwin, Erick y Omar) quienes continúan activos, amenizó muchos de esos momentos. Por azares del destino, alternaron con algunas de las reconocidas bandas que ahí se presentaban. Tuvimos el gusto de platicar con Omar Escarcega, baterista del grupo, quien nos compartió algunas buenas anécdotas.

Omar:

Al primer concierto que asistí fue a “Ritmo Peligroso”, que fue el tercero. Lo bueno es que no eran tan estrictos con la edad, pues yo tendría unos 12 años aproximadamente. Ellos traían a un guitarrista argentino muy engreído y al final de la tocada se armó una bronca en el estacionamiento ya que el pibe andaba hasta las manitas y su vieja andaba de cueva con otro cabrón (risas).

A “Mano Negra” entramos gratis, pues en esa ocasión Edmundo, de “La Castañeda” (q.e.p.d.) nos pidió nuestro amplificadores de bajo y nos regaló unas cortesías. Entramos al “sound check” y veíamos a puros pinches mugrosos conectando. Nos dijimos: “Han de ser los del staff”; pero al regresar un par de horas después, nos dimos cuenta que esos harapientos eran los de la banda (risas).

Por cierto, en esa ocasión no hubo mucha gente, seríamos como 150 a lo mucho, pero se armó el “slam” de pared a pared durante casi todo el show. Parecía toquín de “Los Muppets”, volaban cabrones por encima de mi cabeza todo el tiempo. Fue de los más divertidos, la neta.

Cuando se presentó “La Maldita Vecindad” hubo sobrecupo. Estuvo a punto de caerse el enorme portón de entrada, muchos nos llevamos un buen susto. La segunda vez que estuvieron, se les fue la luz durante la canción “Mujer” (una rola tranquila hasta qué hay un corte y revienta con un ritmo mucho más rápido) al regresar la luz, se armó otro “slam” de miedo. También llegamos a tocar ahí junto a “Tex Tex”, “La Castañeda”, “Fobia” y “Neón”.

Trastorno Neon Lapida

Foto: Omar Escarcega Lozano

Rockstorias (Edgar Yépez):

A mí también me tocó vivir momentos muy especiales en el recinto. En aquellos días el tener una cámara de vídeo formato VHS, debido a su tamaño me hacía ver como todo un profesional aunque aún no lo fuera. Así fue como logré grabar varios de estos eventos. En una ocasión, un productor de Cancún armó un programa de revista al cual acudieron los integrantes de “Botellita de Jerez”. Entre cortes y descansos, nos pasamos buenos ratos charlando con estos hombres inteligentes, amables y pachangueros.

Algunos meses después, acudieron juntos a la cita los grupos “Fobia” y “Los Amantes de Lola”. Horas antes del concierto, se nos ocurrió visitarlos en la casa de “El güero” Velázquez, uno de los dueños de la discoteca y se armó una improvisada entrevista, la cual resultó muy amena y que con gusto aquí les compartimos.

Durante la misma, el manager de “Los amantes de Lola” nos dijo que no podríamos grabar la tocada. De cualquier manera lo hice, agazapado en la cabina de audio. Después nos tocó “Neón” y esa sí la filmé sin problemas. Desafortunadamente, todo el material se entregó a la administración de Trastorno y hasta ahora no se sabe cuál fue su destino.

Por mi parte, antes de partir a otros lares, recibimos a “Caifanes” justo cuando acababan de estrenar su segundo álbum: “Caifanes II”, mejor conocido como “El Diablito”. Ahí sí no hubo ni cómo hacerle, disfruté el concierto como cualquier espectador. Un momento especial sucedió cuando Saúl Hernández anunció que en ese momento se escucharía por primera vez en vivo la canción “La Célula que Explota”. Como regalo de despedida, cerraron con mi canción favorita de la banda: “Mátenme porque me Muero”, para mí fue una delicia. Esa noche cerró con broche de oro una época maravillosa e inolvidable.

 

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