Sangrando a los fans (parte 1)

 La industria de la música ha dado un giro de 180 grados desde el descubrimiento del MP3. Antes se salía de gira para promocionar el nuevo disco. Recientemente U2 anunció que cada boleto que se compré para la nueva gira Songs of Experience incluirá el nuevo álbum de los irlandeses. El dinero ahora viene de las giras y los discos hasta los terminan regalando (recuerdan cuando Prince regaló Planet Earth en el periódico).

 La mercancía ha permanecido como una fuente secundaria pero bastante productiva de ingresos para el artista. Desde hace más de cincuenta años los grupos de moda explotaban el recién creado mercado adolescente para venderles cualquier clase de productos. Por ejemplo The Beatles vendían pelucas, muñecos, juegos de mesa, zapatos, carteras, vasos, disfraces y muchas cosas en los años sesenta. (Actualmente esos articulos valen oro)

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 En la década de los setenta, las disqueras empezaron a explotar más el mercado y comenzaron a sacar ediciones especiales, vinilos de colores y toda clase de chucherías con la llegada de bandas como Kiss (Gene Simmons se pinta aparte y haremos un artículo enfocado en su banda). Con la llegada de Peter Frampton el rock murió de cierta manera y la música comenzó a ser controlada por los empresarios. Esta tendencia continuó en los años ochenta. Cada vez era más común ver diversos artículos a la venta en los conciertos. Ahora además del programa y la playera comenzábamos a ver gorras, sudaderas y otras prendas. Algunos grupos incluso usaban su club de fans para vender por catálogo al más puro estilo de Avon.

 Para los años noventa, algunas bandas inglesas decidieron sacar varias versiones del mismos sencillo y de esa manera llegar a la cima de las listas de popularidad (Esa fue la única razón por la que Blur le ganó a Oasis en la famosa Guerra de los Charts de 1995).  Esto se venía haciendo anteriormente con los acetatos, pero con la propagación de los cd´s era común ver que el sencillo era parte 1, parte 2 y parte 3. Los fanáticos compraban todos por que querían las rarezas que venían incluidas en cada parte y también quería juntar el set entero.  En muchos casos la primera parte venía en una preciosa cajita de cartón que traía espacio para meter el resto de los discos.

 Para inicios del nuevo milenio, las compañías discográficas empiezan a introducir mercancía en cajas de edición limitada de los nuevos discos o reediciones de los artistas que más vendían o se coleccionaban (U2, Bon Jovi, Korn, etc). Esto paso de ser la excepción a convertirse en la regla, y prácticamente todos los discos de artistas de buen nivel contaban con alguna edición especial de su disco que incluía algún articulo como DVD, Playera o cosas más bizarras canicas de los Red Hot Chili Peppers.

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Actualmente hay algunos que han exagerado un poco en esa segmentación del Mercado. Por ejemplo la última caja de Gene Simmons tiene muchas versiones. Cabe señalar que varias incluyen conocer al Demonio en persona. La más cara de varios miles de dólares incluye una entrega en persona por parte del mismísimo bajista de Kiss a tu casa y un concierto privado para veinte personas.

La mercancía que se vende en los conciertos también ha ido cambiando. Pearl Jam fue uno de los encargados de revivir el poster conmemorativo del show al puro estilo del Fillmore. Poco a poco otras bandas comenzaron a seguir su ejemplo y ahora en cualquier show se venderá la litografía del evento que en muchos casos se puede comprar firmada por la banda por unos billetes extras.  Las playeras conmemorativas de un show eran relativamente raras, normalmente se hacían para festivales o conciertos muy específicos como el de Billy Joel en Rusia o el de Roger Waters en el muro de Berlin. Ahora también es muy común ver que bandas como Muse o U2 (ellos empezaron a hacerlo desde 1992) te vendan el mismo diseño en todas las ciudades pero cambiando el lugar y fecha.

Ahora mezclan también las experiencias con mercancía. Muchos grupos ofrecen el paquete VIP del show, prácticamente revendiendo ellos mismos los mejores lugares del recinto. El pretexto que ponen para los nuevos y elevados precios son artículos conmemorativos como boletos, playeras, maletas y en algunos casos memorabilia firmada por la banda como posters o setlists. Por ejemplo, The Who te vendía un boleto que normalmente costaba 200 dólares por 500 dólares pero lo justificaba con un poster firmado (Que valía entre $150 y $200 usd), acceso al Sound Check (que duraba media hora), dos horas de barra libre, una maleta y un boleto conmemorativo.

 

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