28 años del viernes que Bon Jovi provocó destrozos en Guadalajara

Por: Gustavo de la Rosa

En febrero de 1990, Bon Jovi cerraba su Tour New Jersey en Guadalajara México, hubo portazo, balazos, heridos y un camión sirvió como proyectil para derribar uno de los accesos del estadio.  

Es difícil imaginar que Bon Jovi y sus seguidores pudieran generar destrozos en una ciudad, pero a inicios de los noventas en su concierto de la perla tapatía, tan sólo a días después de San Valentín, le dieron un mal nombre al amor y escribieron una de las historias más violentas, inverosímiles, locas e inéditas en la historia de los conciertos en México.

La ciudad de México era aún tierra prohibida para conciertos, así que Bon Jovi tocaría en el Estadio Olímpico de la Universidad de Guadalajara el 16 y 17 de febrero de 1990, donde finalizaría el Tour de su disco New Jersey de 1988 que los había llevado a la cima y a recorrer el mundo, previamente había ofrecido dos conciertos en Monterrey.

Entrevista Bon Jovi para la estación de radio Sonido 103 de Guadalajara:

La empresa “Nueva Generación” junto con “Organización Morza” fueron los organizadores, pero un conflicto entre la Federación de Estudiantes de Guadalajara (FEG) con la Universidad de Guadalajara (U de G), desataron una huelga justo una noche antes del concierto.

En la mañana del viernes 16 de febrero, las tradicionales calandrias que circulan por las calles de la capital del tequila y el mariachi, fueron sustituidas por el arribo de miles de chilangos que con playeras de Bon Jovi, Metallica, Guns N Roses, Led Zepellin, entre otros, causaban asombro a los tapatíos que no estaban acostumbrados a ver tanto greñudo con pantalones rotos.

Boleto

Los miles de fanáticos empezaron a formarse sobre la Calzada Olímpica donde se encontraba el Estadio que tenía ocupado la FEG, las banderas de huelga provocaban confusión,  se rumoraba la cancelación del concierto, predominaba la desinformación y desorganización.

A medio día, los desesperados asistentes iniciaron el desorden y cobraron factura al saquear un camión de cervezas, uno que repartía garrafones de agua y como Coca Cola era el patrocinar del concierto, el público se lo tomó muy enserio y un camión repartidor que circulaba por la zona fue vaciado su totalidad.

En medio del Caos, la venta de playeras gorras y mercancía pirata no paraba, una combi fungía como taquilla y seguía vendiendo boletos, pero no proporcionaba información, mientras los habitantes de los alrededores del estadio, miraban con indignación y cerraban negocios, puertas y ventanas.

Periódico 01

Conforme el tiempo transcurría, crecía el descontento,  si bien ya no había transito sobre las calles aledañas, había nula presencia de seguridad y seguían llegando hordas de gente que asistiría también al segundo concierto.

Si la paciencia del rock es poca,  también lo fue la tolerancia de la FEG, el líder estudiantil Olivero Ramos declaró a los medios: “No permitiremos que hagan de la universidad una carpa de circo con dudosas expresiones de costumbres transnacionales  del imperialismo Yankee…”  las palabras encendieron más los ánimos.

Ramos desconocía lo aguerridos que podían ser los impacientes rockeros. Una confrontación verbal entre un sector del público y miembros de la FEG, terminó por derribar la malla metálica que rodeaba el estadio, los huelguistas se replegaron y con euforia los asistentes llegaron hasta la explanada del estadio; aquello se había vuelto una lucha territorial.

Periódico 02

Alguien se apoderó de un camión  y de manera Kamikase lo utilizó como proyectil para estamparlo en uno de los accesos, las puertas volaron¸ el escenario se alcanzó a vislumbrar y todos quisieron entrar a la cancha del Estadio, pero una ráfaga con arma de fuego los detuvo.

Con los balazos surgió el caos total, botellas,  piedras y todo tipo de proyectiles empezaron a volar sobre los de la FEG que desde arriba del estadio respondían con disparos, hubo heridos, sangre, destrozos, el vecindario que rodeaba las instalaciones deportivas de la U de G, parecía zona de guerra, el público y la gente que pasaba por el lugar corrían desesperados buscando refugio, los caídos que se encontraban en el piso pedían ayuda a gritos.

Llegó entonces el H. Cuerpo de Granaderos y con su tradicional amabilidad repartieron su mala medicina de toletazos, no importando género, edad o condición, dispersaron a la gente, llegaron ambulancias,  patrullas y se despejaron el lugar…. pero sólo por un momento.

La noche llegaba y la gente permanecía formada, la FEG entregó el estadio a las 10:00 pm a la U de G, los granaderos permitieron el acceso con una rigurosa revisión, que para las chicas se convertía en un verdadero abuso, pero al final esa noche no hubo concierto y se informó que se llevaría a cabo al día siguiente por la mañana.

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En un hecho inédito, Bon Jovi de manera muy profesional accedió a ofrecer los dos conciertos pactados el sábado 17 de febrero, uno por la mañana y otro por la noche. Ante los hechos del día anterior, en el concierto matutino, el temor de la policía y organizadores sólo permitieron  el acceso a unos 7 mil espectadores, cuando había capacidad para 20,000, dejando fuera a miles de personas con boleto en mano. Para el concierto de la noche hubo un lleno total.

La quinteta de New Yersery se encontraba en esplendor, pese a que los hechos no fueron una cama de rosas, junto con todo su staff se mostraron accesibles en todo momento y colaboraron para que todo tuviera un buen fin. El baterista Tico Torres fue el primero en subir al escenario, abrieron con “Lay Your Hands on Me” y la presencia del resto de la banda logró encender los ánimos,  siguieron con todos su éxitos, Jon en todo momento trato de prender al público, no fue un gran espectáculo pero lograron el objetivo y cerraron con Bad Medicine, hubo desmayados, gritos y mucho rock.

Para el concierto de la noche,  un mariachi abrió el concierto y la gente lo recibió con gran aceptación, básicamente fue el mismo set list, a Jon Bon Jovi se le notaba contento, el tequila había hecho efectos y casi para cerrar el concierto dijo: “Aquí termina la gira y decimos adiós después de 232 conciertos y más de 20 ciudades estamos felices,  fue un placer tocar para ustedes, Gracias México”

Para el domingo 18 de febrero, las campanas de la Catedral Metropolitana de Guadalajara anunciaban la tradicional misa matutina,  los chilangos iniciaban su éxodo de regreso a la Ciudad de México, Bon Jovi tomaba un vuelo a Nueva York y la U de G retomaba sus actividades. La paz y tranquilidad habían vuelto a la capital del Mariachi, al final la prueba fue superada y el inicio de la década de los noventas arrojó una gran experiencia para la naciente industria de los conciertos en México, pero sin duda esa salvaje noche dejaron a todos Viviendo en una Oración.

 

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