Nuestra reseña de la despedida de Ozzy Osbourne en Moscú

Fotos y texto por: RN

El metal es grande en ambos lados de la cortina de hierro. No por nada Motley Crue, Skid Row, Metallica y varias bandas más vinieron a estas tierras antes de la Perestroika. Ozzy tenía que venir a despedirse de ellos. Tal vez también quería vodka barato y hacer lo mismo que cierto político de nuestro país vecino hizo en una habitación de un hotel con un par de señoritas.

Su concierto en Moscú fue en el legendario Olimpinski. Este complejo cuenta con uno de los estadios que será sede del mundial y una arena de los tiempos soviéticos que recibe a todos los artistas extranjeros. Se puede sentir la vibra en este lugar e imaginarse a Nikita o a Mikhail dando discursos a sus camaradas entre estas cuatro paredes.

Al frente del escenario hay una zona tipo General A que es llamada Fan Zone. Todo el resto son asientos numerados. Los precios son similares a México 500 pesos hasta arriba y 2,000 pesos por el equivalente a general A. En cuanto a mercancía los rusos se ven muy raquíticos en sus stands. Playeras a 600 pesos, imanes a 70 y algunos cd´s y acetatos. Entre ellos tenían una primera edición rusa del ‘Paranoid’ por 700 pesos. También venden unas mascaras al más puro estilo brujería. Sorprendentemente no había piratería afuera solamente revendedores desde la salida del metro hasta la llegada al estadio. Extrañamente no venden nada de vodka, pura chela, mojito y whiskey, peor se vende muy bien. Los camaradas le toman como si no hubiera mañana y si no pueden tumbar tomando a los mexicanos.

El show comenzó igualito que en México poco a poco se vio el humo llenar el lugar para que se pudieran ver bien los laser y luego comenzó el video con imágenes de Ozzy seguido de ‘O Fortuna’ y ‘Bark at the moon’ para señalar la llegada del ‘Príncipe de la Tinieblas’. ‘Fairies Wear Boots’, ‘Warpigs’ y ‘Paranoid’ fueron las únicas rolas de Black Sabbath que tocó Ozzy y sorpresivamente no fueron las que más prendieron a los camaradas. Ellos estaban felices con el catálogo de Ozzy y bueno también viendo a Zakk Wylde. Por cierto, se vendía también mercancía de Black Label Society en los stands y al mismo precio que la de Ozzy. Eso si Sharon se lo trae cortito y lo hace ponerse playeras del jefe. Traía una muy chida de un concierto en Des Moines Iowa de la gira del Bark at the Moon. Hablando de Zakk, su solo de guitarra fue una joya y de nuevo se bajó a tocar frente al público. Casualmente se puso enfrente de una diosa que estaba enseñando ciertas partes de su anatomía mientras su pobre hombre la cargaba para que viera mejor. Aquí sorpresivamente no llueve agua de riñón ni nada cuando las jovencitas se suben en hombros para poder ver mejor.

Otro dato curioso es que era común ver grupitos de chavas de prepa o secundaria viniendo al show solas y rockenado de la misma manera que sus primos de dos metros y cien kilos más.

Ozzy repitió en múltiples ocasiones como amaba a Rusia y hacia los mismos ademanes de siempre, aventar cubetazos de agua al público sus brincos y caras cagadas y bueno cantar como el únicamente puede hacerlo. El primer set terminó con ‘Crazy Train’ y el Mago de Ozz no se hizo del rogar y regresó a los dos segundos advirtiendo que no tocaría una sola rola si no dos. ‘Mama I´m Coming Home’ hizo que todos los hombres lloraran porque de nuevo, tenían que cargar a sus novias. ‘Paranoid’ cerró el show y el headbanging terminó. Nada de slam, solo headbanging y muchos gritos en los coros. El público salió extasiado gritando “Ozzy, Ozzy” rumbó al metro.

 

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