26 años del concierto en que Iron Maiden liberó a la “Bestia” en el Palacio de los Deportes

Por Gustavo de la Rosa

El 2 de octubre no lo olvidan los seguidores de Iron Maiden, en 1992 la Doncella de Hierro tocó por primera vez en México para liberar los demonios del metal y enfrentar las protestas de la iglesia católica.

Han pasado 26 años desde la primera tocada de Iron Maiden en México, dos brutales conciertos en el que miles de seguidores se dejaron poseer por el número de la bestia, hubo portazo, conatos de bronca y también protestas por parte de la iglesia católica, la cual ni el mismo arzobispo pudo exorcizar los demonios del metal.

En 1983 Steve Harris y Adrian Smith, pisaron tierra Azteca por primera ocasión para promocionar su disco “Piece of Mind”, en esa ocasión conocieron la locura del público mexicano que causó destrozos por ver a sus ídolos, pero sólo para una firma de autógrafos, ya que no había conciertos en el país.

Harris prometió volver para ofrecer un concierto. Pasaron nueve años para que el fundador y bajista de la banda, cumpliera su promesa y en octubre 1 y 2 de 1992 la leyenda del metal británico, por fin estaría arriba de un escenario en México.

Maiden venía promocionando su exitoso disco “Fear of the Dark”, que con el tiempo se convirtió en todo un clásico, la alineación era complementada por Bruce Dickson en la voz, Nicko McBrian en la batería y en las guitarras Dave Murray y Janick Gers (que ocupó el lugar de Adrian Smith que había abandonado el grupo en 1990)

La fama que acompañaba a la banda de adoradores de satanás despertó la molestia de la iglesia católica y grupos conservadores tipo Provida, que se organizaron en toda Latinoamérica para impedir su presentación.

En Chile lograron impedir el concierto, pero en México sólo hicieron el ridículo y el demonio Eddie pudo más que la cruzada que encabezaba el entonces Arzobispo Corripio Ahumada, mejor conocido como Corrupto Ahumada.

Iron Maiden 04

Desde el 8 de septiembre se vendieron los boletos y en pocas horas los británicos reventaron la taquilla y agotaron los boletos, se esperaba con ansias las dos noches que vaticinaban un verdadero aquelarre.

La banda llegó a un acuerdo para transmitir el segundo concierto con la cadena de televisión local MVS televisión.

ironmaiden 01

Al llegar la esperada noche del jueves 1 de octubre, los alrededores del Palacio de los Deportes, se llenaron de la tradicional vendimia, playeras apócrifas pero muy originales, algunas se vendían en miles de pesos ya que aún no se le quitaban los tres ceros a nuestro devaluado peso mexicano.

Las gradas del domo de cobre se llenaba de mantas, todas con la tipografía clásica de Maiden y con su mascota Eddie, ese demonio que los acompaña en todas sus portadas y que va evolucionando con los años.

A las 8:30 pm la Banda Makina fueron los encargados de abrir los conciertos, después de su presentación, el escenario estaba adornado por una enorme manta con la portada del disco Fear of The dark, la batería de Nicko McBrain quedaba al descubierto, la ola mexicana invadía las gradas y el público empezó a invocar al demonio con el  grito de:  Maiden, Maiden, Maiden!!!

A las 9:30 en punto, la arena se cubrió de penumbra y las luces de los encendedores iniciaban el ritual.

Maiden 02

Be Quick or be Dead” abrió las hostilidades, un tremendo grito le dio la bienvenida a los ingleses.

De inmediato Dickson (también esgrimista y empresario) invocó a todos a pronunciar el Número de la Bestia, un tremendo grito de 666, retumbó en el Palacio de los Deportes.

Tal vez el Arzobispo Ahumada no estaba equivocado, el público parecía poseído por los demonios, los metaleros agitaban sus largas cabelleras y su cabeza daba vuelta mientras levantaban la mano con los tradicionales cuernitos del metal.

Mientras tanto, a las afueras del domo de cobre, el portazo no se hizo esperar, llegaron varios camiones llenos de adoradores de Maiden que no pensaban perderse el concierto pese a no tener boleto, rompieron la reja exterior del palacio y algunos cuantos pudieron entrar.

El demonio ya había sido liberado y junto con el portazo, algunos brincaron de las gradas a los niveles inferiores,  hubo connatos de bronca entre el público y los de seguridad Lobo (seguridad de Ocesa) quienes no podían controlar al enardecido público,  parecían corderos a punto de ser sacrificado en adoración a la Doncella de Hierro.

La ceremonia con el metal siguió, se escucharon grandes clásicos como Can I play With Madness, The Evil Than men do, Fear of the Dark, Run to the Hills, 2 minutes to Midnight.

Al tocar la canción homónima de la banda, Iron Maiden, apareció Eddie  en el escenario,  la mascota de la banda, un gigante demonio de más de dos metros con un sombrero de revolucionario que decía VIVA MÉXICO,

El público enloqueció con Eddie, Dave Murray lo molestaba un poco y le daba algunos guitarrazos, pero también Eddie estaba impresionado con los mexicanos.

Llegó el encore, pero sólo para regresar con más locura, Hallowed be my name, The Trooper para cerrar de manera majestuosa con Running Free.

La banda se despidió como los grandes, tomaron la bandera mexicana, aventaron plumillas baquetas y hasta sus muñequeras a un público que había esperado años para esa ceremonia.

Para el segundo concierto se repitió la dosis de gran metal, las cámaras de Multivisión grabaron el concierto para el público de televisión de paga.

Al día siguiente Iron Maiden viajó a Guadalajara donde también ofreció un concierto el 4 de octubre y de ahí Steve Harris, Bruce Dickson y compañía volaron a Venezuela a completar su gira por América Latina.

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En la mañana del sábado tres de octubre, el olor a azufre aún se respiraba en el domo de cobre, el fallido intento de los grupos conservadores y la  iglesia católica por impedir el concierto como lo hicieron meses antes en Chile, no tuvo éxito, así que al Arzobispo de México sólo le quedo de consuelo organizar una misa en el Palacio de los Deportes para exorcizar los demonios de los ingleses e intentar dejar lo más limpio posible el domo de cobre.

Poco le duró el gusto al Corrupto de Ahumada, un mes después los demonios del metal despertaron nuevamente y demostraron que eran invencibles, el 8 de noviembre de 1992 Black Sabbath  acompañado de Ronnie James Dio en las vocales invocaron al público mexicano para otra gran ceremonia con el Metal, pero esa, esa es otra Rockstoria.

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