La noche que INXS hizo volar el Palacio de los Deportes un 12 de enero de 1991

Por: Gustavo de la Rosa

La sensación australiana INXS de Michael Hutchence, desafió la censura, provocó la locura, rompió la taquilla y puso fin a décadas de prohibición de conciertos en el DF.

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Construido originalmente para los Juegos Olímpicos de 1968, el Palacio de los Deportes e nenero de 1991 inició una nueva etapa por la que hoy es reconocido como el principal recinto de conciertos en México, en dicha fecha recibió el show de INXS que se presentaban por primera vez en el país.

La historia inicia en septiembre de 1990, Michael Hutchence (qepd) y compañía estaban en lo más alto de su carrera y lanzaron su séptima producción que titularon “X” y salieron de gira por todo el mundo.

El “X Factor Tour”contemplaba conciertos en las mejores arenas y estadios de Europa y Estados Unidos, sorpresivamente México estaba incluido con dos fechas, 12 y 13 de enero de 1991, el lugar elegido era el Palacio de los Deportes.

Aquello parecía inverosímil, por décadas las autoridades en el Distrito Federal (hoy CDMX) absurdamente habían impuesto una censura al rock, por años negaron permisos para organizar eventos masivos y conciertos de talla internacional por considerarlos una “amenaza”.

Después de la Olimpiada Azteca, el Palacio de los Deportes se había convertido en un elefante blanco, fue utilizado para ferias, exposiciones, llegó a albergar algunos eventos, pero nada parecido a un tour internacional de una banda extranjera que llegaba en su momento más explosivo y congregar a 20 mil personas.

No existía Ticketmaster, así que la venta de boletos fue directa en las taquillas del Palacio de los Deportes y en la desaparecida tienda de discos Zorba, con precios desde los 60 mil pesos (antes de quitarle tres ceros a nuestro devaluado peso mexicano) hasta los 160 mil.

El resultado fue Sold Out para ambos conciertos, ante la fuerte demanda y pese a lo apretado de la agenda de los autores de ”New Sensation”, se abrió una nueva fecha.

Fue así como llegó el día, el sábado 12 de enero, los alrededores del Palacio de los Deportes se llenaron de vendedores de playeras y algunos revendedores.

Pese a tradicional frío de enero, adentro de la arena la temperatura subía al grado de convertir eso en un infierno, había entusiasmo, gritos, rostros de alegría, mujeres sexys, locura, impaciencia y mucha emoción, esa excitación de probar una “nueva sensación”.

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Los Amantes de Lola fueron el grupo abridor, quienes tuvieron un buen recibimiento y un buen papel como teloneros.

Una hora después, las luces se apagaron nuevamente, se iluminó el escenario, una enorme “X” con luces, los primeros sonidos de la armónica de Adrew Farriss en Suicide Blonde hizo estallar las 20 mil almas que habían esperado por años un concierto de este nivel y el grito fue ensordecedor.

Los hermanos Farriss junto con el sax de Kirk Pengilly y el bajo de Gary Beers, le dieron paso a Michael Hutchence, que vestía un ajustado pantalón y una larga chaqueta de cuero negra, con su tradicional melena larga y risada de inmediato conquisto al público.

El concierto siguió con temas clásicos y algunos de su entonces nueva producción,  pero con un público enloquecido y hechizado, desde la primera fila hasta el último rincón en gradas, la gente cantaba y saltaba con cada canción, estaba poseída por la sensación australiana.

Hutchence  parecía tener el diablo adentro, era seductor con su voz, provocador con sus movimientos, encantador con su presencia escénica y llevó a 20 mil asistentes a la locura, arrancó suspiros, gritos de las mujeres y a todos nos hizo rockear.

Fueron 21 temas que hicieron explotar el domo de cobre, traían una discreta pero suficiente producción; sin embargo,  fue su música y la actitud de los australianos la que hizo explotar al domo de cobre pese a su pésima acústica.

Canciones como BitterTears, listen likethieves provocaron el griterío, pero los orgasmos auditivos llegaron con Never tear us apart con Mediate, New Sensation, Original Sin y Dissapear, cerraron con Devil Inside y Don´t Change.

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Hoy gracias a internet (setlist.fm) sabemos a detalle el repertorio completo de esa noche:

  1. Suicide Blonde
  2. Calling All Nations
  3. Guns in the Sky
  4. Hear That Sound
  5. Wild Life
  6. Bitter Tears
  7. Know the Difference
  8. Need You Tonight
  9. Mediate
  10. Shine Like It Does
  11. Faith in Each Other
  12. Tiny Daggers
  13. Listen Like Thieves
  14. New Sensation
  15. Who Pays the Price
  16. The Loved One (The Loved Ones cover)
  17. Original Sin
  18. Disappear
  19. What You Need
  20. Devil Inside
  21. Don’t Change

En enero de 1991 INXS consumó su “Pecado Original” con el público mexicano, y de paso logró (tal vez sin saberlo) romper la sequía de conciertos masivos en la capital mexicana, y lo consiguieron con elevada calidad, además de demostrar lo rentable que podría ser la industria de los espectáculos en vivo de este género musical.

Los australianos dieron una entrevista para la TV mexicana y la estación de radio WFM días después transmitió parte del concierto.

No sabemos cuáles fueron las exigencias para otorgar los permisos, ni cuántos favores se tuvieron que pagar, o si el gobierno fue parte del negocio, pero desde la noche del 12 de enero de 1991, el Palacio de los Deportes inició una nueva etapa en su historia, al convertirse en parada casi obligada de las grandes giras mundiales, y en uno de los recintos más importantes de Rock en Latinoamérica, dicha historia se sigue escribiendo.

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